La marca de chocolate Cadbury y la agencia londinense Fallon consiguieron, en 2007, marcar un hito en la publicidad. Y no es una exageración, porque su obra ha sido elogiada y parodiada en numerosas ocasiones en años posteriores. En este multipremiado spot, un sereno pero emocionado gorila toma aire acompasadamente mientras se prepara para ejecutar uno de los solos de batería más famosos de la historia de la música.

Cada vez que hace falta inspirarse, o simplemente sacarle una sonrisa a alguien, le echamos otro vistazo a este anuncio. Y 8 años después, Cadbury sigue trabajando con Fallon. Desde luego, se lo han ganado.

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